Basurero

Basurero Mar del Plata

Sabía que por allá lejos, había un basurero…
También había escuchado que la gente iba a revolver la basura.
Tuve la oportunidad de ir para acompañar a la gente de el comedor EL TRANVÍA
darles una mano, testimoniar su tarea.
Ya en la puerta, mientras Carlos y sus colaboradores hablaban con una familia que vivía al lado del predio, un empleado que advertido por mi cámara, cual carcelero o enfermero de neurosiquiátrico, reaccionaba a la distancia. Y a los gritos dijo que no podía entrar a sacar fotos…
Luego, tras la invocación de un concejal y la falsa promesa de no realizar fotografía alguna, entramos en un auto…

montañas
Atravesamos montañas de basura.
Ese día por el feriado, había poco movimiento.
Igual los chicos iban colgados de los camiones que ingresaban.
Ni las imágenes, ni mis palabras pueden describir el OLOR que se te mete en la nariz.
Estar allí es algo DENSO. Lo comparé con aquella vez que acompañé a mi cuñado a realizar servicio en el Borda.
El auto alquilado estacionó alejado de unas casillas.
Al bajar mi pie, encontré: una moneda de un peso al lado de un cuerpo destrozado de un conejo.
Mientras repartían naranjas, chocolates, agua potable y algo de ropa para las mujeres y los niños, mi cámara con cierto pudor asomaba su lente entre los botones de mi gabán, a la altura del pecho…
Mi mano derecha disparaba desde el bolsillo.
Es una sensación extraña: entre querer mostrar y sentir vergüenza por hacerlo…o por la amenaza de no dejar entrar al agente al predio, quizás por alguna denuncia.
Pude cruzar unas palabras con un flaco que parecía de mi edad, me dijo que vivía allí…
Algunos miraban con desconfianza la mano tendida que le ofrecían una fruta…
La imagen del camión moviéndose marcha atrás, con unos cientos de personas pegándose a el, para ocupar la mejor posición…para poder estar ahí y encontrar algo…
Tengo en la retina a un chico con dos pollos descoloridos como trofeo.
Volviendo a EL TRANVÍA, allá al lado del centenario, el barrio parecía Los troncos y más cerca del centro, la casa donde vivo: el palacio de Buckingham.
Tras la muerte de un chico aplastado, el olvido de la noticia, todo siguió igual.
Este país nos tiene acostumbrado a este tipo de cosas.
Simplemente tenía ganas de decirlo.
Porque está en los límites de la ciudad…pero también en los límites de la dignidad del hombre.

Higiene es salud

(Texto que acompañaron las fotos en una muestra realizada en el Centro Médico y en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; las fotos también fueron publicadas posteriormente por La Capital en diciembre de 1999 con otro texto.)

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3 Comments

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  1. Sigue la misma mierda……………………..
    sigue la misma bazofia…………………….
    Yo lo vi en el barrio de mi vieja cuando fui allá, le saqué unas fotos……. pero después cuando llegué acá no las quise revelar.
    Saluttis.

  2. muy buena la critica a la postmodernidad.
    estoy de acuerdo ,no frialdad ,no pragmatismo…

  3. a casi una decada…
    no creo que nadie se haya rasgado
    las vestiduras,
    sobre todo las larvas
    que parasitan el estado municipal
    mal administrado,
    por más que vayan cambiando
    aparentemente de color político.
    Seguramente habrán más fotos
    y más denuncias.
    Hay una escuela cerca que sufre
    las consecuencias.

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