RAMONA x FRANCISCO MOROSINI

Ramona by F. MOROSINI

“La fotografía es una forma de expresión.”

“Busco captar lo que me emociona del mundo (en el amplio sentido de la palabra, lo que mueve mi parte emocional) y plasmarlo en una imagen.

Busco hacer un recorte subjetivo de la realidad que exprese lo que ese momento me dice. No me llevo con la fotografía “armada”, con la planificación de la escena o las pretensiones “artísticas” sino que me dejo llevar por las situaciones y trato de hacerle caso en parte a mi instinto, ya que al final, uno decide el instante de obturar cuando la escena vista a través del lente se acomoda a las categorías que uno previamente trae, uno “construye” la realidad que se le presenta ante los ojos, encuadrándola para que exprese su propia visión de las cosas. Por eso es que me interesa más lo documental, eso de a ver qué me propone la realidad.

En cuanto a mi relación con la fotografía como profesión, por ahora es sólo una actividad que realizo de manera amateur, con una cámara réflex de rollo, lentes manuales… bastante artesanal, más que nada por cuestiones presupuestarias.

Realicé algunos cursos en el Taller de Fotografía de Julián Rodríguez en Mar del Plata, participé en el proyecto documental: “Ojos del Pueblo” en el que cubrimos la III Cumbre de los Pueblos de América que se realizó en esta ciudad en 2005; participé del Rostrario Marplatense II, una muestra itinerante de retratos en blanco y negro de personajes (conocidos e ignotos) de Mar del Plata y últimamente con Daniel Diegues y Mónica Reyes formamos Magma, un proyecto documental que nació con la idea de retratar a la colectividad de inmigrantes bolivianos del cordón fruti hortícola de esta ciudad.

Me enteré por el foro del GRR (Grupo de Reflexión Rural). Decidí participar porque creo que la foto expresa bien no sólo la pérdida de biodiversidad que impone el modelo sojero agro exportador, sino además de la pérdida de diversidad en modos de entender y habitar la tierra (llámese pueblos originarios, comunidades campesinas, economías regionales), lo múltiple cede ante lo único, lo uniforme.

Actualmente, cuando mis tiempos lo permiten, participo en un espacio ambientalista integrado por estudiantes de la Universidad de Mar del Plata, egresados y profesionales relacionados con la problemática ambiental (Mar del Plata Contra el Saqueo). Llegué a ellos porque estoy cursando algunas materias de Sociología y participé del viaje que organizaron al Movimiento Campesino de Córdoba en el cual convivimos con familias que padecen el avance de la soja, los desmontes, la contaminación por agrotóxicos y la ausencia del Estado.

Una de esas familias es la de RAMONA BUSTAMANTE una mujer de 83 años que vive al norte de Córdoba en una de las pocas “islas” de monte nativo que quedan rodeadas de un mar de soja. La foto es parte de un trabajo que hicimos con un grupo de la Universidad y el Movimiento Campesino de Córdoba. La conocimos durante el tiempo que estuvimos conviviendo en su casa, en pleno monte del norte de Córdoba.

Como decía antes, dejo que la imagen surja.

Igualmente, creo que es un ida y vuelta entre lo que te propone la realidad y todo el bagaje que vos traes no sólo desde lo fotográfico (las miles de fotografías que uno ha visto) sino desde tu propia visión del mundo. Estás sumergido en un mar de sucesos pero algo te detiene, te golpea, lo encuadras y en ese instante estás jerarquizando la realidad para construir una imagen.

Esa foto surgió de manera casual, charlando con Ramona, ella miró para arriba señalando un nido de cotorras en un árbol y ahí obturé.

Miro la foto después y qué veo: la dignidad de una mujer que defiende su territorio y su modo de vida. Esa idea, la de la dignidad, fue la idea previa que yo tenía y que me permitió, de las miles de imágenes posibles, elegir esa y obturar ahí. Eso estaba presente quizá de manera inconsciente en el instante de captar la foto.

También está, de manera latente, mi identificación con cierto tipo de fotografía documental, como por ejemplo, las fotos del proyecto FSA (Farm Security Administration) de los campesinos de Estados Unidos post depresión del 30 (fotógrafos como Dorothea Lange ó Walker Evans).

Quizá este resultado -que por otro lado no esperaba- sea un buen disparador para hacerle llegar la foto, contarle un poco todo el devenir que tuvo y volver a tener contacto con ella.”

(La foto fue seleccionada y obtuvo el 8º puesto del concurso anual de fotografía (categoría Biodiversidad Perdida) entre 1200 fotografías enviadas por fotógrafos de 79 países.)

GRACIAS FRANCISCO.

Nota en el sitio del premio

(PD: nada más dificil que hacer hablar a un fotógrafo…

pero el colmo es un webmaster sin blog…RSA)

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7 Comments

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  1. La Ramona de Francisco es bellísima!
    Ramona en su ambiente es tal cual algunas mujeres viejas y pobres que he conocido, gente de su tierra (aqui nomás, en los campos de la provincia de Buenos Aires), a bastantes años luz de la gente de la cuidades

  2. Gracias Isa. Gente de su tierra como vos decís. Tan lejos y tan cerca, no podés creer cómo a tan pocas horas de una gran ciudad como Córdoba vive gente en el monte con lo poco que le van dejando. Otras formas de habitar y de entender la tierra.
    Saludos.

  3. La Ramona “documentada” por Francisco es genial. El también.
    Entonces celebro que ambos se encontraran para dar testimonio de vida en éste aquí y ahora !!!

    • relampagosobrelagua 8 julio, 2009 — 19:45

      Obvias gracias a todos
      visitantes-comentantes…
      Al post de RAMONA x Francisco el colega-amigo
      que dice además…
      RSA se está convirtiendo poco a poco en un e-pasquín bastante visitado.”
      Amen.
      Erykah evidentemente
      no necesitaba
      que hable de ella
      y siempre conviene
      pintar la propia aldea.
      ¡Buen Julio!

  4. Como diría Buda (creo que fue él) “uno es uno a merced de las circunstancias. Entonces ¿estamos seguros de que lo que estamos viviendo lo elegimos?”. Me hace reflexionar el rostro de la mujer fotografiada, porque detrás de ese rictus de angustia pareciera que se acumulan años de existencia sin más registro que el de la foto. Sin embargo, en ese horizonte suyo, como en el propio, hay un sinfín de recuerdos y vivencias que solo ella conoce y NADIE NUNCA sabrá que existen. Al fin de cuentas ¡Qué soledad! ¿no?

  5. Claro, como la de todo el mundo.

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