JURAMENTO CINEMATOGRAFICO – BIRRI

Si un ingeniero construye mal un puente, ese puente se cae.

Si un médico cura mal una enfermedad, ese enfermo se muere.

Si un cineasta, un videasta, un teleasta hacen mal un fil, un mal video, una mala televisión, aparentemente no pasa nada, no muere nadie.

Tibetanos, cabalistas, Jean Cocteau repitieron: “Desconfiad de los espejos”. Yo os digo, desconfiad de la impunidad de las imágenes. ¿Pues que son estas imágenes audiovisivas sino el más efímero de los espejos, el más peligroso de los espejos, un espejo capaz de reflejar los sueños, capaz de evocar en el blanco de una pantalla en el mundo universo y hacerlo desaparecer de nuevo en una nada blanca, sin trizarse siquiera?

Os pido ojos, orejas.

Las imágenes pueden también matar, desmoronando secretas arquitecturas de la Imaginación, sepultando neuronas de conciencia bajo escombros de insensibilidad, venalidad, mediocridad.

Conscientes de su responsabilidad para con el cuerpo físico del hombre, los médico, desde hace cientos de años, en un momento como éste, hacen su juramento hipocrático de iniciación, en nombre del saludable proto-médico Hipócrates.

Yo les propongo este anochecer, para la salud de la imaginería audiovisual, este nuevo juramento, en nombre del padre Athanasius Kircher, siglo XVII, inventor de la Linterna Mágica (que nadie lo haga en voz alta, me basta con que cada uno lo haga escuchándose a si mismo)

¿Juráis que no filmaréis un solo fotograma que no sea como el pan fresco, que no grabaréis un solo milímetro de cinta magnética que no sea como el agua limpia? ¿Juráis que no desviaréis vuestro ojos, que no os taparéis vuestros oídos, frente a los real maravilloso y real horrible de la tierra de América Latina y el Caribe, Africa y Asia de la cual estáis hechos, y de la cual sóis fatalmente expresión? ¿Juráis que fieles a un sentimiento irrenunciable de liberación de la justicia, la verdad, la belleza, no retrocederéis frente a los fantasmas de la angustia, de la soledad, de la locura y seréis fieles antes que nadie a nuestra voz interior?

Si así no lo hiciéreis, que el tigre y el águila devoren el hígado de vuestros sueños, que la serpiente se enrosque en el chasis de vuestra cámara, que ejércitos de luciérnagas chisporroteen cortocircuitos en interferencias en vuestras grabadoras electrónicas.

Si así lo hiciéreis, como confiamos, que el colibrí os proteja blindándonos con la delicada coraza de un arco-iris que dure tanto como nuestra vida y más allá, en vuestras obras.

FERNANDO BIRRI

Panfleto repartido en el Teatro Colón después de la proyección de: “Fernando Birri, el utópico andante” de Humberto Ríos en homenaje al cineasta.

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One Comment

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  1. me encanta tu blog y todo lo q en el hay y todo lo q vos sos.

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